Primera Vez

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PRIMERA VEZ, OTRA VEZ.

Tengo el recuerdo tan claro, tan presente, tan vivo… Basta con cerrar mis ojos para volver a sentir esa primera vez y no me refiero a cuando perdí mi virginidad; no… eso fue muchos años atrás y ese recuerdo está sepultado en el olvido.
Me refiero a mi primera vez reciente, mi primera vez con él… Años sin sentir nada, años siendo un ser muerto en vida hasta que él apareció.
El reloj de la mesa marca las 21:00 horas, terminamos de cenar, estamos sentados en la sala platicando mientras bebemos una copa, está frente a mí, miro fijamente sus ojos, “flashback”, viene el recuerdo de aquella primera vez que nos vimos cuando lo conocí en una cafetería de la ciudad, desde ese momento él me gustó, su olor me hipnotizó y su mirada me cautivó… Sin embargo eliminé cualquier posibilidad de un acercamiento, tan sólo sería un amigo más para mí y yo una de sus muchas amigas… Regreso al presente y seguimos de frente, de repente me sumerjo en la profundidad de su mirada mientras anhelo saciar mi sed en su boca, su voz entra cálidamente por mi oído mientras las palabras se van disolviendo cada minuto en el espacio, cada palabra que dice es interesante, hace que mi pulso sea cada segundo más incesante, por momentos su voz desaparece y lo único que logro escuchar es el sonido creciente de mi corazón latente mientras mi mente se desvía en pensamientos pecaminosos, en fantasías desmedidas…

-¿Gustas que te sirva más?- interrumpe mis pensamientos con su vibrante voz.
-Claro…- respondo un poco apenada.

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Sirve más bebida en ambas copas y vuelve a tomar asiento, retomamos la plática, no sé cómo fue que comenzamos hablando de situaciones graciosas y terminamos hablando de sueños, de pronto hay un silencio incómodo pero agradable, me percato de la música, ha estado sonando el iPod todo el tiempo, pero he estado más concentrada en su voz que no me he dado cuenta. El silencio es interrumpido por “Wait” de M83, las primeras notas me estremecen, me relajan y desconectan mi mente… Cierro los ojos milésimas de segundo y cuando los vuelvo a abrir él está más cerca de mí, casi puedo sentir su mirada como un par de espadas atravesando mi pupila, como una máquina de rayos X intentando descifrar mi alma… Toca levemente mi pierna mientras habla, la sangre de mi cuerpo se disipa, intento disimular para que no se noten mis nervios, dice algo que me da risa y ambos sonreímos, nuestras miradas se cruzan y nos quedamos viendo fijamente, toma la iniciativa, toca mi barbilla y lentamente se acerca a mis labios… Mi corazón va a estallar, una bomba a punto de explotar, ¿Qué es esto que estoy sintiendo? La música incrementa la sensación, no sé qué pasa, pero me encanta… Me hace sentir viva.

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Un cosquilleo avanza a toda velocidad por cada extremidad, órgano, tejido y célula… Mis pensamientos se descontrolan, pierdo la razón, me dejo llevar, nos acercamos más… Sus brazos rodean mi torso mientras sus besos succionan todos mis miedos para llenarme de satisfacción. Rodeo su cuello con mis manos, me toma por la cintura, nos levantamos del sillón sin dejar de besarnos mientras nuestros cuerpos bailan al compás de la música de fondo, comenzamos a girar hasta terminar en el balcón, nuestras siluetas se iluminan con los rayos de la luna… Nuestra temperatura aumenta, piel con piel sentimos el aceleramiento constante de nuestros latidos, somos un auto rebasando los límites, nada nos puede detener.
Dirige una mano hacia abajo, acaricia por debajo de mi vestido la parte posterior de mi muslo hasta terminar en mi glúteo, hace lo mismo con la otra mano… Los aprieta, lo beso más fuerte, mi excitación se hace presente, quiero más de él, quiero todo de él… Le quito la playera y acarició suavemente su espalda, la recorro por los costados para llegar al frente, acaricio su abdomen, deslizo mi mano hacia abajo hasta llegar a su cremallera y la bajo.

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Nuestra temperatura es tan elevada que la brisa de la noche se siente helada, mis pezones reaccionan y se endurecen… Decidimos entrar otra vez, me toma de la mano y me lleva a su habitación, es toda blanca y cálida, me recuesta sobre la almohada, se pone encima de mí para seguir besándome, acaricia mis piernas mientras me quita el vestido, deja mi piel apenas cubierta por mi lencería, un conjunto de encaje color vino… Estoy nerviosa, incluso más nerviosa que cuando perdí mi virginidad, es mi primera vez otra vez… Es mi primera vez con él.
Recorre todo mi cuerpo a besos, no deja ni un centímetro sin su rastro… Mi boca, mi cuello, mi pecho, mi abdomen, mis piernas… Sube de nuevo buscando mis ojos, nos miramos, me acaricia el cabello mientras yo acaricio su barbilla, asiento con mi mirada en señal de aprobación, me siento y procedo a quitarle el pantalón… Ahora ambos estamos en ropa interior, piel con piel, calidez, suavidad, transpiración a través de nuestros poros… Abrazados, sin soltarnos, casi segura de que está sintiendo lo mismo que yo… Me desabrocha el “bustier”, besa mis senos, se entretiene en ellos… Baja una mano, explora debajo de mi “panty” y entra en mi laguna desbordada por la excitación… Acaricio su espalda mientras beso su cuello, la intensidad en aumento de su movimiento ocasiona que lo arañe levemente… Quiero más de él, quiero sentirlo dentro, quiero que me posea y poseerlo… Hemos alcanzado el límite, no es suficiente… Mutuamente nos quitamos lo que resta de nuestra ropa, nos despojamos de la parte inferior, sentimos nuestras pieles rozando, completamente desnudos, disfrutando… Observando, deleitando, deseando…
Delicadamente me penetra, nuestras miradas fijas el uno en el otro, unidos, un mismo ser, transparencia de almas, transferencia, sin barreras, con la mente despejada y la ropa despojada, no hay miedos, no hay nervios, sólo nuestros sentidos en su máxima potencia, sólo nuestros latidos en su máxima frecuencia, sólo nuestros respiros en su máxima esencia…
Lo abrazo con mis piernas para sentirlo más, sus movimientos incrementan, todo dentro de mí pulsa, mi placer me impulsa, esa posición y ese momento está tan lleno de magia que no nos molestamos en cambiarla, el orgasmo se aproxima, estamos llegando a la cima… Movimientos más veloces hacen nuestras reacciones corporales más precoces, es inevitable no emitir sonido alguno, dejo fluir gemidos posteriormente convertidos en gritos… Él hace lo mismo, todo fluye, todo aumenta, todo se acelera, mi corazón latiendo cual ritmo en maratón, nuestra sudoración escurriendo cual reacción al calor de una erupción, la sangre fluyendo cual río en destrucción… ¡Boom!
La suma de todo ha provocado la explosión de la bomba nuclear de nuestros cuerpos, máxima potencia de nuestros anhelos, expulsión de fluidos placenteros… “Squirt”, cálida cascada inundando alrededor… Eyaculación, células nadando en el mar interior.
El cansancio comienza a apoderarse de nosotros, pero no impide que sigamos viendo nuestros ojos… Las palabras sobran, el lenguaje corporal lo dice todo, nuestra comunicación es por telepatía. Agotados y satisfechos nos acostamos lado a lado, seguimos observándonos y acariciándonos mientras disfrutamos de la música que provoca el silencio en la habitación, estamos llenos de satisfacción, la misma sensación de la primera vez pero mejorada.
Nos quedamos acostados abrazados y mirándonos hasta que finalmente caímos en un sueño profundo sin darnos cuenta…

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Es de día, me despierta un rayo de luz que entra por la persiana, me volteo y ahí está él acostado a mi lado, abre los ojos, el sol ilumina su mirada, contrayendo su pupila y dejando apreciar el color y transparencia de su mirada… Tengo el recuerdo presente de la noche anterior, conservo por siempre la sensación en mi interior, la emoción de todo lo que en mí revivió.
Mi primera vez, otra vez… Con él, el ser que creo nuevos y mejores recuerdos, quien me ayudó a volver a sentir, quien logró hacer una vez más mi corazón latir.
Gracias a él ahora sé que puede haber una primera vez, otra vez.

por Areli Rojas

fotos por Gudinni

ella:  Areli Rojas Instagram